Ayer me toco vivir uno de esos sábados aburridos cuando no se tiene plata para nada. Así que me puse a buscar mi muuuuy viejo Gameboy para ver si se podía hacer algo útil con el viejo aparato y llevármelo de viaje el martes para revivir esos viejos tiempos.
En la ardua búsqueda encontré una caja repleta de mis viejas cintas de VHS con películas y grabaciones que no había visto desde hace mucho tiempo. En casa tenemos un horrible VHS que prácticamente esta de adorno y ahí mismo empecé a probar los VHS. Como es normal y como todo el mundo sabe (porque seguramente has tenido un VHS en la casa alguna vez) estas maquinas infernales suelen llenarse de polvo y de otras porquerías y no sale nada de imagen de la película. Después de muchísimos intentos logre “reparar” la maquina y poder ver uno que otro video. En esos momentos es cuando uno se alegra de vivir con los DVDs ya que después de sacarme la madre limpiando esa maquina y ponía un Tape de la caja en la maquina el VHS se volvía a ensuciar.
Después de algunos intentos más me cabrie y deje esa vaina en paz.
Regresando a la búsqueda del Gameboy encontré mi viejo NES, casi igual de sucio que el VHS.
Después de algunas horas esta vez si lo hice funcionar con esos tres jugos que ves ahí. Haber si después del viaje me paso por la Bahía y me compro uno que otro juego para esta maquinita y de una ves me compro ese Gameboy… ya que nunca apareció la maldita.